miércoles, 27 de noviembre de 2013

ALCOHOLISMO

ALCOHOLISMO


DEFINICIÓN

El alcoholismo es una enfermedad que consiste en padecer una fuerte necesidad de ingerir alcohol, de forma que existe una dependencia física del mismo, manifestada a través de determinados síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingesta. El alcohólico no tiene control sobre los límites de su consumo, y suele ir elevando a lo largo del tiempo su grado de tolerancia al alcohol.

FACTORES DE RIESGO

- El pertenecer a una familia en la que el consumo de alcohol es permitido y hasta promovido.
- El convivir o tener familiares o amigos alcohólicos.
- El no orientar y vigilar adecuadamente a los adolescentes, desconociendo a sus amigos o permitiendo el consumo de alcohol en sus reuniones.
- El tener a la mano bebidas alcohólicas cuando se sabe que hay una cierta inclinación hacia su consumo.
- El no saber solucionar o enfrentar los problemas y buscar al alcohol como un escape para la ansiedad, la tristeza, las depresiones, las decepciones o los conflictos en las relaciones personales.
- El tener una baja autoestima que promueva el consumo de alcohol como un medio para cambiar la personalidad, para agradar a los demás o para desinhibirse ante alguien o ante algo.
- Los mitos relacionados con el “machismo”, el poder, la simpatía, la desinhibición, la sexualidad, la fuerza, la aceptación social y otros.
- Los retos de los amigos o familiares, sobre todo durante la adolescencia.

También existen otros factores de riesgo para que una persona se convierta en alcohólica y que tienen que ver con la personalidad, como:
- Responder a las bebidas alcohólicas de forma que sienten relajación, alivio, euforia, alegría o desinhibición.
- Que tienen ciertas características que les impide enfrentar con éxito los estados depresivos, la ansiedad o la depresión.
- Pertenecer a culturas que fomentan el alcoholismo.

Entre los factores sociales que favorecen el consumo de alcohol, están: la facilidad de su adquisición y consumo, la promoción y aceptación social de su consumo, los estilos de vida y el estrés.

PRIMEROS AUXILIOS

El puntillo.

Antes de nada, es muy importante que sepas distinguir las fases de la intoxicación, para que puedas intervenir según las necesidades de la situación.
La primera fase es el puntillo y se caracteriza por los siguientes estados:
- risas o llanto
- desinhibición
- facilidad de comunicación
- euforia
- pérdida del sentido del ridículo y de la vergüenza
- sensación de calor
- seguridad en uno mismo
- enrojecimiento de la cara


La borrachera.
La borrachera ya implica una sobredosis de alcohol en la sangre y se caracteriza por:
- mareos, náuseas y vómitos
- sudoración excesiva
- cara pálida
- disminución de la temperatura corporal
- visión borrosa
- menor conciencia de actos
- descoordinación motora
- inestabilidad emocional
- pérdida del equilibrio
- desorientación espacial
- dificultad para hablar
- disminución de los reflejos
- temblores y escalofríos
- agresividad y/o depresión


El coma etílico.
El coma es la última fase y se caracteriza por:
- desmayos
- pérdida del conocimiento
- parada de los centros respiratorios y motores
- apatía
- falta de respuesta a estímulos
- coma
- muerte


Qué hacer si la persona está consciente.
- Valora el estado de consciencia del afectado, las respiraciones y el pulso de la persona afectada.
- Llama al 112 y explica la evolución y los síntomas.
- Coloca al afectado en posición de seguridad (tumbado de lado) siempre que respire y tenga pulso.
- Acompaña al afectado hasta que llegue el personal sanitario u otro responsable.


Qué hacer si la persona está inconsciente.
Si el afectado no respira ni tiene pulso:
- Colócale boca arriba con brazos y piernas estirados junto al cuerpo.
- Ábrele la vía aérea (maniobra frente-mentón).
- Inicia masaje cardíaco, es decir, 30 maniobras de masaje-2 respiraciones, parando para comprobar el pulso y las respiraciones. Si no se recupera, hay que continuar el masaje hasta que el afectado respire y tenga pulso o hasta que llegue el personal sanitario.


TRATAMIENTO MEDICO Y CUIDADOS DE ENFERMERÍA

El tratamiento primario comienza con el reconocimiento del alcoholismo como un problema que necesita atención específica, en vez de considerarlo secundario a otro problema subyacente como se hacía antaño. Se están desarrollando rápidamente residencias especializadas para su tratamiento y unidades específicas en los hospitales generales y psiquiátricos. A medida que la sociedad se conciencia de la verdadera naturaleza del alcoholismo, disminuye su consideración como estigma social, los enfermos y sus familias lo ocultan menos y el diagnóstico no se retrasa tanto. Los tratamientos más precoces y mejores están produciendo unas altas y esperanzadoras tasas de recuperación.
Además de resolver las complicaciones orgánicas y los cuadros de abstinencia, el tratamiento pasa por los consejos y entrevistas individualizados y por las técnicas de terapia de grupo encaminadas a conseguir una abstinencia no forzada de alcohol y otras drogas. La abstinencia es el objetivo deseado, a pesar de que algunas opiniones muy discutidas manifiestan que es posible volver a beber con moderación en sociedad sin peligro. La adicción a otras drogas, sobre todo tranquilizante y sedante, es muy peligrosa para los alcohólicos. El Antabús, fármaco que produce intolerancia grave al alcohol, se utiliza a veces como adyuvante. Alcohólicos Anónimos, grupo de apoyo para enfermos sometidos a otros tratamientos, puede servir a veces para la recuperación sin necesidad de recurrir al tratamiento psiquiátrico formal.


Desintoxicación: Procedimiento terapéutico destinado a eliminar los efectos de una intoxicación aguda o crónica. Habitualmente se refiere a la deshabituación del alcoholismo y las diferentes drogadicciones
Dos principios básicos deben preceder cualquier programa de desintoxicación. Primero, el paciente debe estar convencido realmente de lo pernicioso de la adicción y debe querer rehabilitarse y estar dispuesto a esforzarse y sacrificarse para conseguirlo; el médico y el entorno familiar y social deben influirle en este sentido, pero la decisión firme y constante es estrictamente personal. Segundo, las toxicomanías son problemas crónicos, recidivantes, en los que la experiencia de millones de casos en todo el mundo ha demostrado la elevada frecuencia de la recaída y la necesidad de volver a iniciar la terapia; lo menos frecuente es la curación definitiva, por lo que se debe evitar desánimos, rechazos y decepciones en el entorno del toxicómano o alcohólico.
Existen muchas modalidades terapéuticas, con importantes similitudes para las distintas sustancias. Siempre deben incluir dos facetas: el rechazo a la sustancia y el apoyo personal y al entorno. Se debe conseguir y mantener un potente rechazo y aversión hacia la sustancia nociva mediante estímulos psicológicos de muy distinta índole, tanto en el caso del paciente ambulatorio como el ingresado, y utilizando a veces sustancias de apoyo (antagonistas, como el disulfiram para el alcohol y la naltrexona para los opiáceos, o agonistas, como la metadona para los opiáceos). El apoyo para desarrollar una vida nueva, totalmente desligada de los anteriores círculos y costumbres, debe incluir las facetas personal (existencial), laboral, familiar, sexual y social (amistades).
La desintoxicación dura aproximadamente 30 días, y se emplean terapias vitamínicas, de recuperación nutricional y otros; pero la deshabituación dura más de 1 año, y se utilizan actualmente drogas que inhiben el deseo de beber para facilitar esta etapa, y luego, viene el período de resocialización laboral y familiar.

COMPLICACIONES

 Otros efectos:
El alcohol afecta a todo el cuerpo, pero donde más daño ocasiona es en el hígado y en el cerebro, este efecto produce: retraso en el tiempo de reacción, aumento en la tolerancia al riesgo, descoordinación psicomotora, alteraciones sensoriales, somnolencia, cansancio y fatiga muscular.
- Enfermedades asociadas:
Cirrosis hepática, hepatitis alcohólica, gastritis, pancreatitis, alteraciones cardiovasculares, anemias, impotencia, alteraciones musculares, alteraciones neurológicas y psiquiátricas, síndrome alcohólico fetal, déficits de vitaminas y minerales y recientemente se ha asociado con el cáncer de boca, faringe, laringe, esófago e hígado.
- Consecuencias de carácter social.
Absentismo laboral, accidentes de tráfico, laborales y domésticos, peleas, delincuencia y marginación, rupturas familiares y malos tratos a mujeres y niños.

EDUCACION PARA LA SALUD

Esté más atento a sus patrones de consumo de alcohol y planee con antelación. Esto puede ayudarle a reducir su consumo de esta bebida.
Realice un seguimiento de la cantidad que bebe y establezca algunas metas. Para hacer esto:
·         Lleve la cuenta de cuántos tragos toma durante la semana en una pequeña tarjeta en su cartera o en su calendario o en su teléfono inteligente.
·         Sepa cuánto alcohol hay en un trago estándar. Un trago estándar corresponde a una lata o botella de cerveza de 12 onzas (350 ml), una copa de vino de 5 onzas (150 ml), una mezcla de vino con refresco o 1 cóctel o trago de licor fuerte.
Cuando esté bebiendo:
·         Fije el ritmo usted mismo. No tome más de un trago de bebida alcohólica cada hora. Tome agua, gaseosas o jugo entre los tragos con alcohol.
·         Consuma algunos alimentos antes de beber y entre los tragos.
Para controlar la cantidad que bebe:
·         Manténgase alejado de personas o lugares que lo hagan beber cuando usted no desea hacerlo, o cuando no quiere beber más que lo que debe.
·         Planee otras actividades que no impliquen beber para los días en que tenga ganas de tomar.
·         Mantenga el alcohol fuera de su hogar, de ser necesario.
·         Elabore un plan para manejar sus ganas de beber. Recuérdese a sí mismo por qué no desea beber, o hable con alguien de confianza.
·         Cree una manera amable pero firme de rechazar un trago cuando le ofrezcan uno.
Cuando decirle NO al Alcohol
·         - Niños y niñas;
·         - Adolescentes (menores de 18 años);
·         - Mujeres en búsqueda de embarazo, embarazadas o en período de lactancia;
·         - Personas a las cuales por enfermedad o uso de medicamentos tienen contraindicado el consumo de alcohol;
·         - Trabajadores que utilizan máquinas o herramientas;
·         - Trabajadores en situaciones de riesgo de caídas;
·         - Personas que van a conducir un vehículo;
·         - Personas al cuidado de niños, adultos mayores y enfermos;
·         - En ámbitos laborales y/o de estudio.

RECOMENDACIONES

Solicite una cita con el médico para hablar sobre su consumo de alcohol.
Usted y el médico pueden elaborar un plan para que usted suspenda o reduzca su consumo. El médico:
  • Le explicará cuánto alcohol es seguro tomar.
  • Le preguntará si usted a menudo ha estado sintiéndose triste o nervioso.
  • Le ayudará a averiguar qué más acerca de su vida puede estar llevándolo a beber demasiado.
  • Le dirá dónde puede obtener más apoyo para disminuir el consumo o dejar de tomar alcohol.
Solicite apoyo de personas que pueden estar dispuestas a escuchar y ayudar, como su cónyuge u otra persona importante, o amigos abstemios. Su lugar de trabajo puede tener un programa donde usted puede buscar ayuda sin necesidad de contarle a nadie en el trabajo sobre su consumo de alcohol.
Algunos otros recursos donde puede buscar información o apoyo para problemas de alcoholismo abarcan:
  • Alcohólicos anónimos (AA): www.aa.org
  • Página web de la National Clearinghouse for Alcohol and Drug Information: www.ncadi.samhsa.gov


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