miércoles, 27 de noviembre de 2013

FRACTURA

FRACTURA


DEFINICIÓN

Una fractura es la pérdida de continuidad normal de la sustancia ósea o cartilaginosa. La fractura es una discontinuidad en los huesos, a consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones cuyas intensidades superen la elasticidad del hueso. El término es extensivo para todo tipo de roturas de los huesos, desde aquellas en que el hueso se destruye amplia y evidentemente, hasta aquellas lesiones muy pequeñas e incluso microscópicas.

Clasificación

Fractura de clavícula.

Una fractura es la ruptura parcial o total de un hueso. Los métodos de clasificación de fracturas son varios, y dependen del tipo de rotura del hueso o zona corporal afectada, así como de otros factores asociados. Se pueden clasificar según su etiología en "patológicas", "traumáticas", "por fatiga de marcha o estrés" y "obstetricias".
Exposición
Dependiendo de si el punto de fractura se comunica o no con el exterior, se clasifican en:
Cerrada: si la punta de la fractura no se asocia a ruptura de la piel, o si hay herida, ésta no comunica con el exterior.
Abierta: si hay una herida que comunica el foco de fractura con el exterior, posibilitando a través de ella, el paso de microorganismos patógenos provenientes de la piel o el exterior.
Ubicación en el hueso
De acuerdo a su ubicación en el hueso, se clasifican en:
Fractura epifisiaria, ocurre en el tejido óseo esponjoso del extremo articular de un hueso, la epífisis, usualmente lugar de inserción de la cápsula articular y ligamentos estabilizadores de la articulación.
Fractura diafisiaria, ocurre en la diáfisis ósea, muchas veces son lugares con poca irrigación sanguínea.
Fractura metafisiaria, ocurre en la metáfisis ósea, usualmente muy bien irrigada.

FACTORES DE RIESGOS

Estos son los principales factores de riesgo, para padecer fracturas frente a mínimos traumatismos o por fragilidad (las más frecuentes son: cadera, muñeca, columna, ésta última pasa muchas veces desapercibida por el paciente y el médico si no se las busca intencionadamente)
1) Edad avanzada (a mayor edad mayor posibilidad de fracturarse, sobre todo en el sexo femenino luego de la menopausia)
2) Baja masa ósea (que se puede detectar por medio de la Densitometría ósea)
3) Antecedentes personales de fracturas previas por mínimos traumatismos
4) Antecedentes familiares de primer grado de fracturas (sobre todo fractura de cadera en padre y/o madre)
5) Pacientes que toman corticoides en forma prolongada (dosis tan pequeñas como 2,5 mg de prednisona por día por un período de 3 o más meses ya modifica la estructura ósea debilitándola)
6) Poliartritis Reumatoidea Crónica
7) Índice de masa corporal (IMC), menor a 20, peso menor a 57 kg
8) Tendencia a las caídas
9) Sexo femenino
10) Raza blanca o asiática
11) Baja ingesta de calcio (lo cual tiene importancia desde la infancia, ya que si se obtiene en la vida adulta un bajo pico de masa ósea, aumentan las  probabilidades de fracturas)
12) Deficiencia de Vitamina D (bastante frecuente, mucho más de lo que se piensa)
13) Enfermedades neuromusculares
14) Inmobilización prolongada (considerada como aquella mayor o igual a 3 meses)
15) Disminución de la visión, con tendencia a las caídas
16) Menopausia precoz (antes de los 40 años)
17) Amenorreas primarias o secundarias
18) Tabaquismo (más de 10 cigarrillos por día), alcoholismo
19) Sedentarismo
20) Vivir solo o en un geriátrico
Para finalizar diremos que nadie sabe con certeza qué paciente se va a fracturar y cuál no, pero los factores de riesgo nos permitirá detectar a tiempo a aquellas personas en riesgo de fractura, realizando una adecuada prevención, y tratamiento. Sabemos que las fracturas de cadera disminuyen notoriamente la calidad de vida, comprometiéndose también el pronóstico vital, ya que aumenta la mortalidad sobre todo en el primer año de ocurrida la misma.

PRIMEROS AUXILIOS

Si nos encontramos en una situación en la que una persona ha sufrido una fractura, lo primero que haremos será calmar a la víctima para que sea más fácil lograr los siguientes pasos:
·         Le retiraremos los anillos, pulseras, relojes o todo aquello que se encuentre en el miembro afectado y que al hincharse pueda causar más dolor o dificulte la inmovilización del miembro.
·         Inmovilizaremos la fractura, colocando un cabestrillo o entablillando el miembro. Para esto podemos utilizar un periódico enrollado o tablillas de madera. Se deberá inmovilizar el hueso lesionado tanto por encima como por debajo.
·         Si la piel presenta ruptura, y por tanto nos encontramos ante una fractura del tipo abierta, para prevenir que se infecte, se deberá tratar de inmediato. La enjuagaremos suavemente para retirar todo aquello que la pueda contaminar tratando de no frotarla con demasiada fuerza.
·         La cubriremos con alguna gasa estéril.

SITUACIONES QUE PUEDEN REQUERIR TRATAMIENTO MEDICO

Fracturas de extremo peligro:
Cuando el lesionado presente unas determinadas características, que ahora expondremos, tendremos que tener especial cuidado y sobretodo deberemos mantenernos al margen si llega personal especializado.
Si el lesionado tiene una lesión en la cabeza, muslos o pelvis, no la moveremos, a menos que sea absolutamente necesario, y en tal caso, la arrastraremos, agarrándola de la ropa. Si el lesionado tiene una lesión en la columna vertebral, no la moveremos, ni la arrastraremos, ni por supuesto, intentar reubicar la desviación de ésta.
Así tampoco intentaremos enderezar la lesión; de eso se encargará el personal médico.

TRATAMIENTO MEDICO Y CUIDADOS DE ENFERMERÍA

Tratamiento del Shock y examen radiográfico
Anestesia general
Lavado y cepillado
Resección de la piel y desbridamiento
Resección de todos los tejidos desvitalizados
Considerar las condiciones de reducción de la fractura
Cobertura y cierre de la herida
Inmovilización rigurosa y elevación del miembro
Suero Antitetánico y Antibióticos de amplio espectro
Observación diaria de la herida

OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

El objetivo principal: conseguir la máxima recuperación funcional posible del segmento afectado mediante el establecimiento unas condiciones que faciliten los procesos biológicos normales de consolidación en una posición adecuada delos fragmentos fructuarios. Las fases del tratamiento pueden resumirse en:
Reducción
Contención
Rehabilitación
Aunque en todas las fracturas no tienen que cumplirse las tres fases: También hay que añadir una analgesia adecuada. El tratamiento de una fractura puede convertirse en una urgencia por razones de tipo general (poli traumatizado) como local (fractura abierta, fractura-luxaciones).

REDUCCIÓN DE FRACTURA

Reducir una fractura consiste en manipularla hasta lograr una relación anatómicamente deseable para:
Conseguir una buena función
Acelerar la consolidación
Hay dos grandes formas de reducir una fractura:
Mediante manipulación cerrada. Se incluye diferentes maniobras manuales o con tracción mecánica sin abrir el foco de fractura. Tiene la ventaja de ser menos agresiva pero la desventaja de no conseguir a veces, una reducción estable o una reconstrucción anatómica perfecta.
Mediante control quirúrgico de la fractura: se accede directamente al foco de fractura con la desventaja de la agresividad y la ventaja de que se permite la reconstrucción anatómica perfecta. El tratamiento quirúrgico es de elección cuando la restitución anatómica no se consiga con la manipulación. Cuando se prevea es por sus características, irreducible y cuando, por algún otro motivo, es conveniente realizar una osteosíntesis.
El músculo y los tejidos blandos se relajan, la cantidad de peso utilizado se puede cambiar para alcanzar el resultado deseado.
Cuáles son sus objetivos:
Evitar la aparición de complicaciones (úlceras por presión, contracturas musculares, infección etc.).Mantener la tracción en perfecto estado para conseguir que sea eficaz.

COMPLICACIONES

Las complicaciones en un sujeto fracturado pueden ser de muy diversa índole. Inicialmente debemos distinguir las complicaciones inmediatas, es decir, el daño que pueden haber sufrido los tejidos circundantes a la fractura, y las repercusiones que éstas puede tener para el paciente. Podemos encontrarnos una hemorragia importante que ponga en peligro la vida del individuo, en cuyo caso el tratamiento de la fractura pasará a un segundo término. Puede aparecer una infección, en el caso de fractura abierta, etc. Pueden existir complicaciones derivadas del reposo prolongado (neumonía, trombosis, etc.) o de la propia intervención quirúrgica.
Pero las complicaciones más frecuentes derivadas de la propia fractura, como tales, son las siguientes:

  • Retraso o defectos en la consolidación.- Puede existir una consolidación lenta o una consolidación defectuosa, o incluso una consolidación en mala posición, o con acortamiento, con lo que el miembro fracturado no recuperará toda su función.
  • Rigidez articular.- Es una complicación frecuente, debida a la inmovilización prolongada de las articulaciones colindantes con la fractura. Estas articulaciones anquilosadas suelen necesitar de ejercicio y rehabilitación para recuperar toda su movilidad. En ocasiones aparecen zonas de miositis osificante, que son zonas de músculo que se transforman en hueso alrededor del foco de fractura, impidiendo un correcto funcionamiento muscular. Se produce más frecuentemente en el codo, aunque también en el hombro, cadera y rodilla. El tratamiento consiste en la extirpación de la masa ósea alojada en el músculo, entre 6 y 12 meses después de que ésta aparezca, aunque no siempre con buenos resultados.
  • Pseudoartrosis.- Es la falta absoluta de consolidación de una fractura, de manera que se crea una falsa articulación en el foco de fractura no soldado. Cuando aparece, suele deberse a falta de riego vascular en el foco de fractura, a una inmovilización inadecuada o a una infección.
  • Atrofia de Süddeck.- Muy frecuente en la muñeca, por fracturas de escafoides o fractura de Colles. Tras la reparación de la fractura, la mano aparece hinchada, caliente y con dificultad para mover los dedos. Parece deberse a la aparición de osteoporosis en los huesos implicados en la fractura, y se cree que la causa es un respuesta atípica del sistema nervioso simpático ante el traumatismo. Suele resolverse espontáneamente entre 4 y 12 meses.
  • Necrosis avascular.- Es la muerte del hueso, debido a que no recibe el aporte sanguíneo adecuado. Es una complicación grave, que puede aparecer en algunas fracturas conminutas o en aquellas en las que se rompe la arteria nutricia del hueso, que discurre por el canal medular del mismo; debido al propio mecanismo de fractura. Es más frecuente en ciertos huesos (el escafoides, el astrágalo, el semilunar y en el cuello del fémur). Lo que sucede es que el hueso, malnutrido, se reblandece y modifica su forma, produciéndose entonces, dolor, rigidez y artrosis secundaria.
  • "steítis y osteomielitis.- Son infecciones del hueso, más frecuentes en las fracturas abiertas (aunque raro, también pueden aparecer en fracturas cerradas, por diseminación de los gérmenes a través de la sangre).
  • Síndrome de Volkmann.- Es una complicación derivada de la existencia de un aumento de presión en los tejidos. Cuando se produce una fractura, puede producirse un edema (hinchazón inflamatoria) importante alrededor del foco. Si este edema no puede expandirse porque queda alojado entre las fascias musculares (las vainas que cubren a los músculos, muy rígidas), se produce una gran presión que llega a interrumpir el aporte sanguíneo a los tejidos (comprime y cierra los vasos sanguíneos), por lo que estos sufrirán una isquemia que puede desencadenar una gangrena de la zona afectada, con afectación de tejidos, nervios, músculos, etc. Si se coloca un yeso cerrado nada más producirse la fractura, cabe la posibilidad de que el edema posterior produzca esta complicación. Por ello es muy importante controlar siempre que existe pulso en la zona distal a la fractura, que el aspecto de la piel es normal, no pálida, amoratada ni edematosa; además de tener la precaución de colocar férulas o yesos abiertos en los momentos iniciales del tratamiento. El paciente portador de un vendaje escayolado siempre vigilará los cambios de color en la piel de la zona más lejana a la escayola.
  • Aplique una compresa de hielo en el área lesionada.
  • Hable con su médico antes de usar estos medicamentos si tiene cardiopatía, presión arterial alta, enfermedad renal o ha tenido úlceras gástricas o sangrado interno en el pasado.
  • No le dé ácido acetilsalicílico (aspirina) a los niños.
  • Empezar a moverse
  • Está rígida y con dolor. 
  • Presenta hormigueo o entumecimiento.
  • Presenta enrojecimiento, hinchazón o tiene una llaga abierta.
  • Es difícil de abrir y cerrar después de que se retire la férula o el yeso.

EDUCACION PARA LA SALUD

Muchas de las fracturas se podrían haber evitado, teniendo más cuidado en nuestros quehaceres diarios y prestando atención a las necesidades de nuestro cuerpo. Prevenirlas no es tan difícil, solo se deben cambiar algunos sencillos hábitos y prestar atención a los siguientes consejos:
Cómo prevenir las fracturas
-Usar calzado cómodo ajustado y con suela antideslizante, previene de caídas y posibles fracturas.
-No caminar con medias o calcetines, porque resbalan con facilidad.
-Dejar los pisos libres de obstáculos (alfombras, cables, juguetes, zapatos, etc.) para evitar posibles tropiezos.
-Si hay alteraciones del equilibrio o se es propenso a tener mareos, utilizar un bastón para ayudar a desplazarse. Controlar cada tanto que la goma del bastón esté en buenas condiciones.
-Es muy importante para prevenir las fracturas, llevar una dieta rica en calcio y vitamina D.
-Evitar llevar una vida sedentaria.
-Caminar y realizar ejercicios físicos diariamente.
-No realizar movimientos bruscos (levantarse de un silla o de la cama de golpe), ya que puede marearse y caerse, provocando fracturas.
-Si se nota algún tipo de dificultad en la vista o los oídos, acudir de inmediato a un especialista.
-Subir y bajar las escaleras utilizando siempre el pasamanos y con la luz encendida.
-Iluminar bien todos los ambientes, sobre todo el baño. Si es posible dejar alguna luz encendida por las noches.
-Para evitar fracturas, colocar agarraderas en la zona de la ducha del baño, para ayudar a mantener el equilibrio.
-Tampoco es recomendable que en el baño se acumule demasiado vapor, ya que el calor puede causar mareos y caídas.
-Ubique en el piso de la bañera o de la ducha antideslizantes para evitar peligrosos resbalones.
-No limpie los pisos con productos que puedan transformarlos en resbaladizos, como pueden ser las ceras.
-Para alcanzar objetos altos, no debemos utilizar sillas ni taburetes como escaleras, menos apilar uno sobre otro.
-Al volcarse algún líquido en el suelo (agua, gaseosa, aceite, etc.), limpiar de inmediato para evitar posibles resbalones.
Nota. Se recomienda contar en el hogar con varios teléfonos en distintos lugares, para poder tener alguna cerca y llamar solicitando ayuda si se ha producido alguna caída.

RECOMENDACIONES

Puede tener dolor e hinchazón durante 1 ó 2 semanas. Para reducir esto:
Para aliviar el dolor, puede usar ibuprofeno (Advil, Motrin), naproxeno (Aleve, Naprosyn), ácido acetilsalicílico (aspirina) o paracetamol (Tylenol). Puede comprar estos medicamentos para el dolor sin necesidad de una receta médica.
Siga las instrucciones acerca de la férula que el médico le haya dado. El médico le dirá cuándo puede:
Mantenga la férula o yeso secos.
Control
Usted tendrá probablemente un examen de control entre 1 y 3 semanas después de la lesión. Para las fracturas graves, es posible que necesite fisioterapia después de que se retire la férula o el yeso.
Generalmente, puede regresar al trabajo o a las actividades deportivas aproximadamente entre 6 y 8 semanas después de la fractura. El médico o el terapeuta lo aconsejarán al respecto.
Cuándo llamar al médico
Llame al médico si la mano:
También llame al médico si el yeso se rompe o está ejerciendo presión sobre la piel.






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